Películas de Culto, Documentales, Audiolibros y Noticias Literarias

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Taxi Driver de Martin Scorsese (1976)



Un ex marine insomne que ha retornado de la Guerra de Vietnam llamado Travis Brickle (Robert de Niro) trabaja como taxista nocturno en la ciudad de Nueva York. Sólo, triste, rechazado, Travis pasa el tiempo libre que no está en el taxi bebiendo, yendo a Salas X y alimentándose con dietas desastrosas, que no hacen más que aislarle más de la sociedad en la que se halla. La fauna humana que encuentra a partir de entonces le irá convenciendo en la idea de que debe actuar para acabar con la podredumbre que habita las calles de Nueva York. Entre toda esta desesperación vivamente retratada por Scorsese, de calles llenas de camellos, chulos, putas y luces de neón, ese hombre sólo, incapaz de funcionar en un mundo aparentemente normal, va circulando por las calles llevando a cualquier tipo de pasajero, o bien va escribiendo un diario siempre narrado en off, en el que escribe una y otra vez cómo "Llegará una lluvia que se llevará toda esta mierda". Travis Bickle sufre de depresión y ansiedad al sentirse progresivamente rechazado por la sociedad. Mientras conduce su taxi, es testigo silencioso de todas las maldades existentes en la gran ciudad: la violencia, los prejuicios, las locuras, los barrios bajos. A medida que pasan los días Travis va enfureciendo y llega a la paranoia. Anota todo en su diario, decidido a pasar un día a la acción, respondiendo a la violencia con violencia. Desde la perspectiva vaporosa de su taxi, vemos como sus múltiples prejuicios van conformando una personalidad cada vez más tendente hacia el comportamiento violento. El desencadenate de la locura de Travis finalmente será la relación que tiene con dos mujeres. La primera, Betsy (Cybill Sheperd) es una guapa mujer que trabaja apoyando la candidatura de Charles Palantine como presidente y con la que romperá la relación pocos días después de empezar, debido a la gran diferencia entre ambos. Betsy es la persona que él elige para acercarse a un mundo que no le pertenece, sin embargo, preso de la ignorancia, por un lado, y por otro, con ciertas ganas de arrastrarla hacia su particular submundo, la lleva a una Sala X, donde ella primero, lo encuentra divertido por lo atípico de la situación, y luego lo rechaza, sintiéndose insultada, y saliendo del cine escapándose, literalmente de Travis, que la sujeta por el brazo varias veces, sin lograr entender que es lo que había pasado. Luego Scorsese dibuja perfectamente lo que es y siente Travis, cuando en un plano en el que él esta llamando a Betsy para excusarse, Scorsese desvía el plano hacia un pasillo vacío. Eso es Travis: un gran vacío. La segunda mujer que se cruza en el camino de Travis es la joven prostituta de doce años Iris (Jodie Foster), que una noche se introduce en su taxi llorando pidiendo que la saque de allí, cuando irrumpe su chulo Sport (Harvey Keitel), y por la fuerza la saca del taxi y se la lleva. Esa situación y su posterior encuentro con ella en una habitación, donde Travis es incapaz de tocar a la chica, tras haber negociado con Sport en una escena divertida y tensa a la vez, fruto de la improvisación entre estos dos monstruos de la interpretación, le lleva a entender su función en la vida: Eliminar a la escoria como Sport. A partir de ahí Taxi Driver se dispara, primero Travis compra un montón de armamento en otra inolvidable escena en la que un pasante ilegal le explica que es lo que hace cada tipo de arma, posteriormente mata a un negro que estaba atracando una tienda y empieza a acosar al candidato a presidente, el senador Pallantine (Leonard Harris). Travis está preparado. Ha hecho flexiones, se ha fabricado una prótesis para sacar una pistola por la manga, ha escrito a sus padres, se ha afeitado la cabeza a lo mohicano. Tras su fallido intento de matar a Pallantine, en una secuencia claustrofóbica, y sí, violenta, Travis libera a Iris provocando una matanza, pero cuando quiere suicidarse al final de la misma, no encuentra con que hacerlo. Sutil ironía para este sociópata que acabará encumbrado por los periódicos como nuevo héroe tras salvar la vida de Iris, la brutal escena acaba con un escalofriante travelling en picado que desciende lentamente desde la habitación de la matanza a la calle donde ya se aglomera la gente interesada por lo ocurrido.


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martes, 18 de septiembre de 2007

Somebody to love



Una adaptación española sobre el cuento homónimo de Charles Bukowski

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lunes, 17 de septiembre de 2007

Ulises de James Joyce

El jueves 16 de junio de 1904, en su domicilio del número 7 de Eccles Street, Leopold Bloom, dublinés de 38 años, modesto agente de publicidad, melómano esencialmente indolente, hijo de un judío húngaro convertido al protestantismo que dio en quitarse la vida por razones poco claras, esposo de la muy sanguínea y muy católica Molly Bloom, hija a su vez de la sefardí gibraltareña Lunita Laredo, padre de un niño muerto, amigo de Stephen Dedalus, un exalumno aventajado de los jesuitas que, llegado el caso, fue incapaz de acceder a las peticiones de su madre que desde el lecho de muerte solicitaba unas preces de su vástago; este Leopold Bloom se disponía hacia las ocho de la mañana a preparar su desayuno, el de su esposa y el de su gata, antes de iniciar su intenso periplo dublinés durante el que se encontrará con Dedalus, que habia sido expulsado de la torre que compartía con sus indeseables compañeros. Stephen Dedalus, Haines (estudiante inglés interesado en la cultura vernácula irlandesa) y Malachi Buck Mulligan, habian desayunado en la torre. Durante ese desayuno Buck Mulligan hace una parodia de la misa y luego se produce una discusión por el alquiler. La situación está en crisis, será su última mañana en esa torre para el joven Dedalus. Su familia es muy pobre, su padre vaga por las tabernas de Dublín. Su madre ha muerto y él se arrepiente de su comportamiento. Su condición de irlandés choca con su deseo de partir al continente a escribir. El segundo capítulo sucede, a las 10 de la mañana, en el colegio de muchachos ricos, donde Stephen Dedalus da clases de literatura. Luego visita al director, anciano reaccionario y antisemita. El tercero capítulo dura lo que su lectura en voz alta. Su escenario es la costa, son las 11 de la mañana. Un velero de tres palos llega al puerto. Aquí comienza la verdadera odisea con el episodio intitulado, en la versión original, “Calipso”. Son las 8 de la mañana. Bloom le prepara el desayuno a su casquivana mujer. Un gato lo sigue. Preparará sus célebres riñones asados para su propio placer. Pensará en los 16 años de matrimonio. En una hija que parece llevar el camino de su madre, en un hijo muerto hace diez años, tras lo cual no ha vuelto a intentar el coito con su mujer. Bloom visita el retrete, piensa en el agente de su mujer, cantante profesional, y actual amante, lee un cuento en el retrete y piensa si podría escribir uno él mismo. Se limpia el trasero con el cuento, y parte a un entierro. El relato entra y sale de la mente de Bloom. En el quinto capítulo Bloom vaga por Dublín, va a buscar correspondencia de una posible amante con la que se escribe con un nombre falso, hay escenas callejeras, se mete en una iglesia, reflexiona sobre la eficacia de la liturgia desde un punto de vista publicitario, apuesta sin querer a un caballo que ganará veinte a uno y se va a los baños. El sexto capítulo es memorable. Podemos percibir todo el ruido de Dublín, quedan en la memoria el traqueteo del carricoche, las voces, las imágenes. Es el viaje al cementerio, al entierro de Paddy Dignam. Son las 11 de la mañana. El escenario del séptimo capitulo es el periódico donde trabaja Bloom, es mediodía. Bloom se cruza con Dedalus sin verse, todo es fugaz y borroso. En el octavo capítulo, Bloom se dirige a almorzar pero cambia de idea y toma un tentempié. El noveno capítulo sucede en la biblioteca entre 2 y 3 de la tarde. Stephen, sin almorzar pero con algunos tragos en el cuerpo, expone sus teorías sobre Shakespeare. Predomina el diálogo en esta sección y se abre, a través de la revisión de Hamlet, el mito “padre-hijo”. Bloom aparece sólo fugazmente. Como un personaje de fondo. El debate es entre los platónicos auditores y el aristotélico Stephen. No se llega a acuerdo alguno. El capítulo 10 sucede en las calles, entre 3 y 4 de la tarde y muestra dieciocho episodios cortos unidos al final por el paso del virrey a través de Dublín a manera de coda. El capítulo 11 se refiere a las dos camareras del bar, de las que vemos solamente medio cuerpo. Sucede entre 4 y 5 de la tarde. Bloom se cruza con Blazes Boylan, el amante de su mujer, escucha comentarios sobre ella, se habla de cantantes y de canciones. Intenta escribirle a la mujer que pretende como amante. Para evitar ser reconocido por una popular prostituta, dirige su mirada hacia el escaparate de un patriota haciendo un escabroso contrapunto con la descarga de sus ventosidades. El capítulo 12 es una parodia irritante y cáustica del nacionalismo irlandés. Son ya las 5 de la tarde y el escenario es nuevamente una taberna. Lo conduce un Narrador sin nombre, en interpolaciones constantes con El Ciudadano, obseso patriota. Bloom queda en medio de este debate. El capítulo 13 tal vez sea uno de los más delicados. Son las 8 de la tarde, sucede en la playa. Presenta a la muchachita Gerty Mc Dowell a la manera de la barata literatura sentimental y luego se mete en la mente de Bloom que la observa sentada en las rocas. El estilo flota entre la novela rosa y la mente de Bloom, quien comprobará que la bella muchacha tiene un pie lisiado y se aleja cojeando. El capítulo 14, ha sido uno de los capítulos más discutidos. Complejo, hermético, describe el encuentro entre Bloom y Stephen Dedalus. Bloom ha ido a la maternidad para saber sobre el difícil parto de Mrs. Breen. Los estudiantes de medicina beben, irrespetuosos, entre ellos Buck Mulligan, siempre burlón, y el joven Dedalus. La conversación es francamente obscena y llena de alusiones a la fertilidad y a la obstetricia. El capítulo 15, es la cumbre absoluta del libro. Dialogado en forma teatral, pone en escena las irrepresentables fantasías de Bloom y Dedalus. Sucede en la Ciudad Nocturna, el barrio de los prostíbulos. Es medianoche. Bloom ha seguido a Dedalus hasta el burdel. Cuando salen, Dedalus es golpeado por un militar y Bloom lo recoge sintiendo que algo tiene el malherido Stephen de su fallecido hijo Rudy. En el capítulo 16, Bloom y Dedalus esperan un cochero que no llega. Es el amanecer del día 17. La una de la madrugada. Bloom decide llevar al hambriento Stephen a su casa. No ha comido desde hace casi dos días. El capítulo 17, que sucede en la cocina de la casa de Bloom, está convertido en un juego de preguntas y respuestas que finaliza con ambos orinando bajo la noche estrellada. Bloom se despide de Dedalus y queda a solas con Molly. Comprueba la visita de Boylan, piensa en su padre suicida, mira a Molly en la penumbra. Despierta a Molly besándole sus nalgas, angustiado. Ella despierta sobresaltada, conversan. Es el retorno de Ulises. El epílogo sucede en la mente de Molly. Ya es de noche y no importa qué hora es. El tiempo ha desaparecido y con él la puntuación. La palabra es casi una excusa. Son imágenes sueltas, laxas, deshilachadas. Molly siente una nueva fuerza en Leopold, le atrae extrañamente la presencia de Stephen Dedalus, la idea de que viva con ellos. Es el triángulo, es la trinidad que se cierra. La novela ha terminado con un si mayúsculo, afirmativo, poderoso. Es ahí, en la mente de Molly, esta promiscua Penélope, donde la nueva fuerza de Bloom asesina a todos sus pretendientes.



Para bajar el audio del monólogo interior de Molly Bloom clikear aquí.

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sábado, 15 de septiembre de 2007

Esperando a Godot de Samuel Beckett



La acción transcurre en el campo, en un camino, al lado de un árbol, durante dos tardes. Aparecen dos vagabundos: Vladimir (también llamado "Didi") y Estragon (también llamado "Gogo") que esperan, en vano, a un tal Godot, al que no conocen de nada y con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. Durante la aburrida espera, Estragon trata de persuadir a Vladimir de irse lejos o suicidarse, pero al final no hacen nada mas que pasar el tiempo conversando y a veces discutiendo. Entonces aparecen Pozzo y Lucky, que lleva una soga al cuello y es maltratado, continuamente por Pozzo. Lucky no se queja, porque prefiere ser mandado a tener que pensar por él mismo lo que tiene que hacer. Esta situación horroriza a Vladimir y a Estragon. Pozzo, quien afirma ser el dueño de la tierra donde se encuentran, se sienta para darse un festín de pollo, y más tarde tira los huesos a los dos vagabundos. Los entretiene haciendo a Lucky bailar animadamente, y entonces este les da un sermón improvisado sobre las teorías del Obispo Berkeley. Tras la partida de Pozzo y Lucky, un niño llega con un mensaje de Godot, aparentemente: no vendrá hoy, pero vendrá mañana por la tarde. El muchacho también confiesa que Godot pega a su hermano y que él y su hermano duermen en la buhardilla de un granero. Bruscamente oscurece y sale la luna. La primera jornada de espera ha terminado. El segundo acto mantiene una simetría respecto al acto anterior, de espacio, de tiempo, de los momentos en que aparecen los personajes y sus diálogos pero cuando Pozzo y Lucky llegan, Pozzo se ha vuelto inexplicablemente ciego y Lucky se ha quedado mudo. Asi, Pozzo, el maestro autoritario que, en el primer acto, llevaba a su sirviente, Lucky, para venderlo en el mercado, reaparece, en el segundo acto, dependiendo de Lucky. Y Lucky, quien después de haber sido capaz de recitar un sermón medieval en el primer acto, se muestra en el segundo, completamente idiota. Finalmente, el niño vuelve a aparecer afirmando que no es el mismo niño que el día anterior había traído el mensaje, y dice que Godot definitivamente no va a acudir. Entonces, Vladimir y Estragon vuelven a plantearse la posibilidad del suicidio en el árbol (un sauce). Didí y Gogó tratan de ahorcarse, pero renuncian. Cae el telón.

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lunes, 10 de septiembre de 2007

Mayo de 1968: La imaginación al poder



La cosa comenzó en Nanterre, en las afueras de París, en la hacía pocos años inaugurada Facultad de Humanidades. Allí comenzó en marzo del 68 un movimiento por mayor libertad de expresión política, en un momento en que las instituciones universitarias francesas estaban bastante anquilosadas. El 22 de marzo un grupo se tomó algunas dependencias, y se transformó en el Movimiento 22 de Marzo, liderado por Daniel Cohn-Bendit, un estudiante de sociología de 23 años que pronto sería conocido en todo el mundo como "Dany el Rojo". La reacción autoritaria de la Universidad y los ataques violentos de algunos grupos derechistas dio notoriedad a los "rabiosos" (como se les llamó desde un principio), y les granjeó popularidad. La detención de Cohn-Bendit y el allanamiento de su domicilio rebalsan el vaso, y empiezan amplias manifestaciones de apoyo, que son contestadas con el desalojo policial de la Facultad en Nanterre y algunas detenciones.

El viernes 3 de mayo se realiza una concentración en la Sorbona, en solidaridad con la situación en Nanterre. La policía cierra la Facultad, sin dejar entrar ni salir a nadie. Luego deja salir a la gente, prometiendo que no habrá detenciones, lo que no cumple. Los estudiantes que andan en el sector, y también simples transeúntes reaccionan ante la masiva y prepotente presencia policial, y el resto del día se suceden numerosas manifestaciones espontáneas. Al caer la noche la policía clausura la Sorbona y vigila las calles: cualquier estudiante es sospechoso. Hasta aquí las noticias informan sólo sobre "pequeños grupos de agitadores",y la izquierda tradicional -incluyendo al Partido Comunista y a su juventud- critica fuertemente a estos "grupúsculos exaltados". Los dirigentes estudiantiles se reunen y llaman al paro, teniendo como única exigencia la vuelta a la normalidad (liberación de los detenidos, reapertura de facultades, retiro policial).

El fin de semana del 4 y 5 de mayo, un tribunal condena a cuatro estudiantes a penas de prisión. Los estudiantes se organizan para la semana que vendrá.

El lunes 6 casi unánimemente los 600.000 estudiantes de Francia acatan el llamado a paro. Una comisión que debía juzgar a Cohn-Bendit y a otros se reserva su deliberación para el día siguiente, mientras 10.000 estudiantes marchan gritando "somos un grupúsculo", y organizan las primeras barricadas. La organización para el combate callejero funciona, y la policía se siente desbordada.

El martes 7 el gobierno comienza a preocuparse. Ya no habla de manifestación, sino de revuelta. Hay estado de sitio en el Barrio Latino. Las manifestaciones de solidaridad se multiplican, en el país y en el exterior. Las centrales obreras desconfían del movimiento, pese a que los sindicatos de base quieren solidarizar contra la represión.

El miércoles 8 la izquierda cambia de línea, ataca al gobierno e intenta tomar la dirección del movimiento, lo que es rechazado por los estudiantes, que lo juzgan oportunista.

El jueves 9 marca un punto de inflexión. Mientras el gobierno cree que la cosa va camino de calmarse, y planea reabrir lentamente las facultades, los diversos grupos estudiantiles se mantienen en conversaciones y reuniones. Pero pronto llega la tempestad, el viernes 10, con la toma de la facultad en Nanterre, y una amplia manifestación que levanta barricadas en el Barrio Latino. Esa noche hay una verdadera batalla campal. La "noche de las barricadas" conmueve al país por lo violento de la represión y lo heróico de la resistencia. Fue la chispa que desencadenó el movimiento popular. Balance: un millar de heridos, quinientos detenidos, 200 autos incendiados, el barrio arrasado.

El sábado 11, en respuesta a sus bases y a los estudiantes, las centrales obreras llaman a huelga para el día lunes. El gobierno intenta calmar los ánimos con algunas concesiones, pero fracasa. Los estudiantes se mantienen en asambleas permanentes.

El lunes 13, Francia conoce las mayores manifestaciones desde la Liberación del 45: más de un millón de franceses marchan por París: estudiantes, obreros, profesores, artistas... La policía desaparece de las calles.

Conscientes de que el futuro del movimiento pasa por el apoyo de los trabajadores, el martes 14 delegaciones de estudiantes parten a las fábricas. El miércoles 15 200 obreros jóvenes se encierran en la fábrica Renault, secuestrando a los directores, pasando la noche en el lugar. Al día siguiente la inmensa mayoría se pliega a la ocupación de la fábrica. Esta acción imprevista sorprende al estado mayor sindical. Los obreros pasan a la ofensiva, y la fábrica Renault, "la Nanterre obrera", se transforma en un símbolo del más vasto movimiento de huelga que haya conocido el país. En una semana y sin ninguna coordinación sindical, Francia queda absolutamente paralizada: diez millones de obreros se han lanzado a la huelga.

El movimiento, pese a estar centrado en París, se repite por toda Francia. Los eslóganes de los estudiantes empezaron a ser reemplazados por ataques directos a De Gaulle, y el gobierno temió por su permanencia. Varios políticos de izquierda, entre ellos Francois Miterrand, llaman a formar un gobierno alternativo, "ante la desaparición del estado". Pero comienza el fin del movimiento. El gobierno reacciona con energía, De Gaulle alerta al ejército, disuelve la Asamblea Nacional y llama a elecciones. Llegan las vacaciones, y el movimiento estudiantil pierde convocatoria en los meses que siguen (el Odeón y la Sorbona son desalojados a mediados de junio). Las elecciones le dan apoyo al gobierno: la mayoría se la juega por la estabilidad. Aún así, De Gaulle habría de marcharse un año después.

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Mayo de 1968: Seamos realistas, pidamos lo imposible



Si la revuelta del 68 fue una sorpresa para todos, incluso para sus gestores, es importante preguntarse por qué. Y la respuesta no está en los problemas de la administración universitaria, ni en el descontento de los obreros. Lo novedoso fueron las motivaciones de los protagonistas: el deseo de cambiar la forma de vivir en este mundo. Hacer una sociedad de personas libres y plenamente desarrolladas, una utopía que por primera vez (y hasta ahora única, salvo que se consideren las comunas de los hippies californianos) alcanzó resonancia como movimiento social. Si bien los discursos y las demandas hablaban de Vietnam, de la universidad, del antimperialismo, basta echar un vistazo a los graffitis y a las declaraciones de los dirigentes para ver que se apuntaba a un sueño fuertemente utópico, a una mutación casi en la forma de vivir en sociedad. Es poco probable que un movimiento como el del 68 se vuelva a repetir. Podrán haber rebeliones, podrán haber revoluciones, pero un movimiento cuya motivación sea al mismo tiempo "cambiar la vida", romper las fronteras entre el arte, la ciencias, la vida cotidiana, entre la política y el amor, entre el que trabaja y el que estudia, un movimiento que busque reclamar para el hombre todo aquello de lo que la sociedad lo ha ido despojando, y crear un sistema en que cada quien pueda desarrollarse de manera completa, en todas sus capacidades, con libertad y alegría... es dudoso que vuelva a verse. Porque las circunstancias excepcionales en las que se dio no se repetirán. Porque con su fracaso pocos están dispuestos a asociar un proyecto de reforma social con un sueño de cambio profundo de las relaciones humanas. Porque quedó en evidencia que la utopía estaba mucho, mucho más lejos de la realidad que lo que los más pesimistas habían supuesto.

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miércoles, 5 de septiembre de 2007

Edipo Rey de Sófocles


Dirigida por Pier Paolo Pasolini

Edipo Rey es una obra de Teatro escrita por Sófocles que narra la historia de Edipo, un desventurado príncipe de Tebas, hijo de Layo y de Yocasta. Tal y como lo concibió Sófocles, la trama dramática va descubriendo la vida de Edipo, a modo de investigación. Muchos autores lo han comparado con una novela de suspense. El pueblo de Tebas se presenta a Edipo, su rey, para pedir la solución de la peste que asola el país. Creonte ha ido a consultar el oráculo de Apolo en Delfos. La respuesta es que Tebas debe purificarse de la sangre de su rey anterior, Layo, muerto en circunstancias misteriosas durante un viaje. Edipo maldice y condena al culpable y crea un reglamento en contra del que resultara ser el asesino, el cual decía que esta persona iba a ser expulsada del pueblo, y no iba a ser bienvenido en ningún hogar. El coro de nobles tebanos propone que se consulte a Tiresias, el adivino. La consulta se complica. El adivino da respuestas crípticas que irritan al rey. Tiresias le acusa, por fin directamente. El rey progresa en su ofuscación y acusa Creonte de conspirador. Llega éste, se enfrentan dialécticamente y tercia Yocasta. Edipo intuye poco a poco la verdad. Layo y Yocasta, reyes de Tebas, habian abandonado de niño a Edipo para que se muera, al conocer la profecía que será el asesino de su padre. Layo encargó a uno de sus súbditos que matara al niño, pero dicha persona no cumplió con la orden, solo perforó los pies del bebé y lo colgó con una correa de un árbol situado en el monte Citerón, faltando a su lealtad al rey Layo y también por el horror que le producía la orden que le habían dado. Por ese lugar pasó Forbas, un pastor de los rebaños del rey de Corintio, escuchó los grandes lamentos y llanto del bebé y lo recogió entregándoselo para su cuidado a Polibio. El niño es salvado y adoptado por el rey de Corinto que lo educa como si fuese su hijo. La esposa de Polibio, Peribea se mostró encantada con el bebé y lo cuidó con cariño en su casa, dándole por nombre Edipo, que significa "el de los pies hinchados". Edipo creció bajo el cuidado de Polibio y Peribea, y al llegar a los catorce años ya era muy ágil en todos los juegos gimnásticos levantando la admiración de muchos oficiales del ejército que veían en él a un futuro soldado. Uno de sus compañeros de juegos, con la envidia que le producían las capacidades de Edipo lo insultó y le dijo que no era más que un hijo adoptivo y que no tenía honra. Ante todo lo que había escuchado y atormentado por las dudas, Edipo preguntó a su madre si era adoptivo o no, pero Peribea, mintiendo, le dijo a Edipo que ella era su auténtica madre. Edipo, sin embargo, no estaba contento con las respuestas de Peribea y acudió al oráculo de Delfos, quien le pronosticó que el mataría a su padre y se casaría con su madre, y además le aconsejó que nunca volviese al lugar donde nació. Al oír esas palabras Edipo prometió no volver jamás a Corinto, y emprendió camino hacia Fócida. Durante su viaje, encuentra a Layo (su verdadero padre) acompañado por algunos guardias. Entre los dos surge una pelea, y Edipo mata al rey Layo y a su escolta. Llegado a Tebas obtiene así la mano de Yocasta: Creonte el rey de Tebas tenía una hermana llamada Yocasta. Creonte prometió dar la mano de su hermana y el trono de Tebas a aquel que consiguiera descifrar el enigma de la Esfinge. Dicho enigma era: ¿cuál es el animal que por la mañana tiene cuatro pies, dos al mediodía y tres en la tarde?. Edipo que deseaba la gloria más que nada dio respuesta al misterio de la Esfinge diciendo que era el Hombre, pues en su infancia anda sobre sus manos y sus pies, cuando crece solamente sobre sus pies y en su vejez ayudándose de un bastón como si fuera un tercer pie. La Esfinge, enormemente furiosa porque alguien hubiera dado la respuesta correcta , se suicidó abriéndose la cabeza contra una roca. Entonces Edipo se casó con Yocasta (que sin saberlo él era su madre) y vivieron felices durante muchos años teniendo varios hijos cuyos nombres son: Etéocles, Polinice, Antígona e Irmene. Un día hubo una gran peste que arrasó a toda la región sin que tuviera remedio alguno, y el oráculo de Delfos informó de que tal calamidad solo desaparecería cuando el asesino de Layo fuese descubierto y echado de Tebas. Yocasta cuenta lo que sabe: Layo murió en una encrucijada a manos de asaltantes de caminos. Edipo relata su historia. Vivía en Corinto y marchó de allí para rehuir los vaticinios de Apolo. Según éstos, Edipo mataría a su padre y se casaría con su madre. El caso es que mató a un viajero. Un mensajero llega de Corinto. Ha muerto el rey Pólibo y Edipo puede aspirar a la corona. Ante su preocupación por por la profecía de un incesto, el mensajero confirma que no hay peligro: es adoptado. Él mismo recibió un niño en pañales de un pastor de la casa de Layo. Se busca al pastor, quien confirma que el niño es, en efecto, Edipo. El Pastor reveló todo lo que había ocurrido en ese tiempo, terminadas las palabras del pastor, todos se dieron cuenta que Edipo era el hijo de Layo, al cual él había matado, al oír esto su esposa, Yocasta, salió corriendo hasta su cuarto y allí se encerró. Edipo no podía creer lo que estaba sucediendo, había dado muerte a su padre, pero además estaba casado con su propia madre, con la cual a pesar de todo tuvo hijos. Edipo fue hasta la habitación y al abrir la puerta se encontró con Yocasta colgando ahorcada del techo. Él recordó lo que dijo en contra del que resultara ser el asesino de Layo, y sacó unos alfileres de oro que tenía la mujer en su vestido y se picó los ojos con ellos. Creonte queda de regente. Edipo quería abandonar el pueblo con sus dos hijas -Antígona e Ismene- pero el nuevo gobernante se lo impidió, el desterrado, entonces, es acompañado hasta la salida del palacio tambaleándose apoyado en el cuerpo del Creonte. Y asi es como Edipo pasa de rey feliz a ser un desdichado, incapaz de valerse, sin patria ni casa. El coro invita a la reflexión.


Link para bajar el texto:
http://rapidshare.com/files/32762414/Sofocles_-_Edipo_Rey.pdf

Siga la continuación de esta historia en Antígona (donde se relata el destino de los cuatro hijos de Edipo) clikeando aquí.

Para escuchar su lectura on line:

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lunes, 3 de septiembre de 2007

Rebelde sin causa de Nicholas Ray



Jimmy Stark (James Dean), estudiante de instituto, es un chico particularmente difícil: confuso y desorientado, un joven muy problemático que siempre se mete en líos y se ve frecuentemente envuelto en peleas y conflictos, a consecuencia de los cuales su familia, en la cual es el hijo único, se ve obligada a un permanente peregrinaje de una ciudad a otra para que cambie de ambiente pero esto no servirá de nada. Jim es un tipo duro, enloquecido por un mundo que no comprende, aunque tenga muy cerca a sus padres que están dispuestos a hacer lo que sea por él. Ellos intentan ser comprensivos, sin embargo cuanto más proteccionistas son peor saldrán las cosas. Llegado a una nueva localidad, en la que también encontrará nuevos sentimientos hasta entonces desconocidos: el amor, de Judy (Natalie Wood); y la amistad admirativa de “Platón” Crawford (Sal Mineo), un muchacho, aún más joven que él, no tarda en sostener su enésimo enfrentamiento, aunque, en esta ocasión, las consecuencias serán mucho más terribles. Una noche sus padres tienen que ir a recogerle a la comisaría. La pelicula comienza con el ebrio sobre la acera y es llevado a la comisaria porque se ha entretenido destrozando parquímetros, totalmente borracho. En la comisaria conoce a Judy y a Platon. Cada uno está allí por un motivo distinto: Jim por estar borracho, Judy se ha escapado de su casa y Platón acababa de matar a tiros a unos cachorros. Mientras espera que sus padres lo busquen conversa con un policia, el inspector Ray, que se da cuenta que Jim esta atormentado por la debilidad de su padre al dejarse manejar por su madre. El inspector Ray descubre que los tres mantienen una relación conflictiva con sus familias. Jim y Judy son recogidos por sus padres, pero Platón, hijo de una pareja divorciada, tiene que conformarse con la visita de la criada negra que vive con él. En su primer dia de clase Jim descubre que Judy y Platon van a la misma escuela que el. Judy pertenece a una banda de "chicos malos" que enseguida comenzaron a molestarlo. Su comportamiento no es óbice para que Judy (Natalie Wood), la novia del "jefecillo" de la pandilla del nuevo colegio, se sienta atraído por él. No parece muy a gusto con su novio Buzz porque en cuanto aparece Jim se va con él y no le deja en ningún momento. Platon, otro compañero de la escuela, se hace amigo suyo. Platon se acerca a Jim admirandolo para ofrecerle su amistad. Por lo que se puede intuir es un homosexual que por supuesto en esa época ni se plantearía reconocerlo. Lógicamente la rivalidad entre Jim y el gallito Buzz (Corey Allen), no se hace esperar. Se enfrentan a una pelea de navajas que Jim afronta desarmado pero como la contienda es interrumpida por la aparición de un guarda se desafían para un reto mayor: conducir con sus coches a toda velocidad hasta el precipicio y el primero que se asuste y salte del coche pierde la apuesta. Ambos aguantan hasta casi el final, Jim salta pero Buzz al querer saltar se engancha, cae con su auto y muere precipitandose al vacío. Todos los allí presentes huyen aterrados. Jim le explica al padre lo sucedido esperando una respuesta que el padre no sabe darle, discuten y se va de su hogar. Luego, estará acompañado toda la noche por Judy y Platon. Los tres amigos se encuentran en una casa abandonada. Durante toda esa noche hay tiempo para todo, para disfrutar del amor, de la libertad, de la aventura y del pánico, porque en cualquier momento pueden ser detenidos por la policía. Los amigos de Buzz los buscan y al entrar a la casa se enfrentan con Platon, este asustado dispara. La policia que entra tambien se enfrenta con Platon. Jim y Judy tratan de calmarlo, la policia pide que salga con las manos en alto, Jim le saca las balas al rebolver de Platon. Al salir la policia le dispara y lo mata. "Rebelde sin causa”, dirigida en 1955 por Nicholas Ray, es una magnífica película centrada en la soledad del adolescente incomprendido y aislado de la sociedad debido a su desarrollo en un ambiente propicio al trauma emocional, por la absorción de complejos y miedos ajenos, los cuales se intentan expulsar mediante el empleo de la violencia y el abandono. Estados Unidos, a mediados de los 50, es un país que empieza a recuperar el aliento, tras el esfuerzo de la Gran Guerra, y está erigiéndose en potencia hegemónica. El "american way of life” es exportado junto a las generosas remesas económicas del plan Marshall, con todas sus notas características de modelo de orden, aseado y confortable, al menos en su superficie. Porque al fondo, muy al fondo (los convulsos 60 aún están por llegar), algo se mueve. Con este telón de fondo, la sociedad adulta americana no podía entender como los jóvenes de su país podían abandonarse a la delincuencia, más aún cuando estos pertenecían a clases burguesas acomodadas que, en principio, no deberían tener ningún gran problema, una causa que justificara su rebeldía. Nicholas Ray –un hombre al que Hollywood terminó negando el pan y la sal, confinándolo en producciones marginales y abocándolo a un final tan trágico como patético– urde la historia con solvencia y seguridad. Aunque es una buena historia y en su día tuvo una repercusión social importante, no sería lo mismo sin la presencia de James Dean, que en ese instante era un actor más, joven, que acababa de empezar su carrera, pero que su temprana muerte le ha convertido en un mito viviente ya no sólo del cine, sino también de una forma de entender la vida, siempre rebelde. James Dean sólo pudo hacer tres películas: "Corey Allen" de Elia Kazan, "Rebelde sin causa" y "Gigante" de George Stevens que no pudo ni terminar. El 30 de septiembre de 1955 se mataría con su Porsche bautizado como el "pequeño bastardo" en un accidente. Era muy aficionado a las carreras y a las grandes velocidades así que la mala suerte se cebó con él. Curiosamente el diario "New York Times" sólo dedicó cuatro líneas a esta noticia.

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