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sábado, 1 de enero de 2011

WikiRebels - The Documentary [subtítulos en Español]



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jueves, 29 de julio de 2010

Sobre el Che Guevara (2006)



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jueves, 17 de junio de 2010

El mundo en que vivió Cervantes

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martes, 29 de septiembre de 2009

El Boom Latinoamericano

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jueves, 28 de mayo de 2009

Entender la Web Semantica

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domingo, 3 de mayo de 2009

Documentales BBC Torres Gemelas 11s


Videos tu.tv

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martes, 7 de abril de 2009

Código Linux


Documental: Código Linux from In Gazoo on Vimeo.

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sábado, 8 de noviembre de 2008

La historia secreta de los piratas informáticos


La historia secreta de los piratas informáticos -Discovery en español from In Gazoo on Vimeo.

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Hackers


Hackers from In Gazoo on Vimeo.

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viernes, 31 de octubre de 2008

"La guerra de los Mundos" cumple 70 años



Un 30 de octubre de 1938 tuvo lugar la mítica emisión radial de Orson Welles que describía una invasión marciana en pleno Nueva York y Nueva Jersey. No pretendía ser más que un radioteatro previo al día de Halloween. Sin embargo, se convirtió en un modelo de estudio sobre cómo inducir una histeria masiva. La narración de Welles, ya un clásico de la radio estadounidense, era parte de la serie dramática Mercury Theatre on the Air que emitía la cadena CBS y tenía una audiencia de alrededor de 1,7 millones de personas, un récord desmedido para la época. Luego de escuchar la locución de Welles, muchos estadounidenses tuvieron miedo. Sin embargo, no fueron tantos como inicialmente se creía y al día siguiente reportara la prensa sensacionalista. La radio era mucho más de lo que hoy es Internet. A los ojos del público, Internet tiene la reputación de no ser fiable y de ser irresponsable. La radio, en cambio, era lo máximo en aquel entonces: oías voces reales y noticias reales. Un estudio universitario posterior cifró en torno al millón de personas quienes creyeron que realmente enviados de Marte atacaban la Tierra y numerosos periódicos indicaban los días posteriores que sólo unos pocos se lo tomaron en serio. Ese día mucha gente escuchaba otra emisión "The Chase and Sanborn Hour", en la cadena de la competencia la NBC, que tenía una audiencia mucho mayor que el programa literario de Welles y del que eran protagonistas un popular ventrílocuo de la época, Edgar Bergen, y su marioneta Charlie McCarthy. Aunque al principio de la emisión se advirtió que era un programa de ficción, muchos no lo filtraron por el estilo trepidante, las interrupciones constantes dando boletines informativos, la falta de anuncios y la música durante los sesenta minutos que duró la emisión. Welles consiguió que mucha gente creyera algo que no era real y que tuvieran pánico en un período en el que los peligros eran grandes y que fue inmediatamente anterior a la Segunda Guerra Mundial. Durante una hora, el relato ficticio de Welles con actores que haciendo de científicos y de periodistas relataban en directo como una nave marciana aterrizaba en Grover's Mill (Nueva Jersey) y comenzaba la invasión de Estados Unidos, siendo Nueva York su primera parada, anticipó también un nuevo estilo de hacer radio. El guión, elaborado por Howard Koch, uno de los escritores habituales de la Casa Blanca de entonces, era una adaptación de la novela de ciencia ficción del mismo título de H.G. Wells (1866-1946. La emisión, sin anuncios, se interrumpía de forma pautada para dar a conocer a los oyentes las últimas novedades de la invasión marciana de la Tierra y la destrucción que los alienígenas iban causando a su paso. El polémico programa, que para Welles, que entonces tenía 23 años, fue su trampolín hacia Hollywood y para su posterior obra maestra El Ciudadano (1942), sirvió como base para muchas emisiones de radio, literatura popular y científica, páginas web, películas y estudios sociológicos sobre el comportamiento de las masas.

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jueves, 2 de octubre de 2008

La Historia de Internet - Capítulo 2

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La Historia de Internet - Captítulo 3

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La Historia de Internet - Capítulo 4

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lunes, 8 de octubre de 2007

Che Guevara: reseña biográfica



Ernesto Che Guevara nació en Rosario, Argentina, en una familia acomodada, y estudió Medicina. Su militancia izquierdista le llevó a participar en la oposición contra Perón; desde 1953 viajó por Perú, Ecuador, Venezuela y Guatemala, descubriendo la miseria dominante entre las masas de Latinoamérica y la omnipresencia del imperialismo norteamericano en la región, y participando en múltiples movimientos contestatarios, experiencias que le inclinaron definitivamente a la ideología marxista.

En 1955 conoció en México a Fidel Castro y a su hermano Raúl, que preparaban una expedición revolucionaria a Cuba. Guevara trabó amistad con los Castro, se unió al grupo como médico y desembarcó con ellos en Cuba en 1956. Instalada la guerrilla en Sierra Maestra, Guevara se convirtió en lugarteniente de Castro y mandó una de las dos columnas que salieron de las montañas orientales hacia el Oeste para conquistar la isla. Participó en la decisiva batalla por la toma de Santa Clara (1958) y finalmente entró en La Habana en 1959, poniendo fin a la dictadura de Batista.

El nuevo régimen revolucionario concedió a Guevara la nacionalidad cubana y le nombró jefe de la Milicia y director del Instituto de Reforma Agraria (1959), luego presidente del Banco Nacional y ministro de Economía (1960) y, finalmente, ministro de Industria (1961). Buscando un camino para la independencia real de Cuba, se esforzó por la industrialización del país, ligándolo a la ayuda de la Unión Soviética, una vez fracasado el intento de invasión de la isla por Estados Unidos y clarificado el carácter socialista de la revolución cubana (1961). En aquellos años, Guevara representó a Cuba en varios foros internacionales, en los que denunció frontalmente el imperialismo norteamericano.

Su inquietud de revolucionario, sin embargo, le hizo abandonar Cuba en secreto en 1965 y marchar al Congo, donde luchó en apoyo del movimiento revolucionario en marcha, convencido de que sólo la acción insurreccional armada era eficaz contra el imperialismo. Relevado ya de sus cargos en el Estado cubano, el Che Guevara volvió a Latinoamérica en 1966 para lanzar una revolución que esperaba fuera de ámbito continental: valorando la posición estratégica de Bolivia, eligió aquel país como centro de operaciones para instalar una guerrilla que pudiera irradiar su influencia hacia Argentina, Chile, Perú, Brasil y Paraguay.

Al frente de un pequeño grupo intentó poner en práctica su teoría, según la cual no era necesario esperar a que las condiciones sociales produjeran una insurrección popular, sino que podía ser la propia acción armada la que creara las condiciones para que se desencadenara un movimiento revolucionario (Guerra de guerrillas, 1960; Recuerdos de la guerra revolucionaria, 1963).
Sin embargo, su acción no prendió en las masas bolivianas; por el contrario, aislado en una región selvática en donde padeció la agudización de su dolencia asmática, fue delatado por campesinos locales y cayó en una emboscada del ejército boliviano en la región de Valle Grande, donde fue apresado herido y luego fusilado.

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lunes, 10 de septiembre de 2007

Mayo de 1968: La imaginación al poder



La cosa comenzó en Nanterre, en las afueras de París, en la hacía pocos años inaugurada Facultad de Humanidades. Allí comenzó en marzo del 68 un movimiento por mayor libertad de expresión política, en un momento en que las instituciones universitarias francesas estaban bastante anquilosadas. El 22 de marzo un grupo se tomó algunas dependencias, y se transformó en el Movimiento 22 de Marzo, liderado por Daniel Cohn-Bendit, un estudiante de sociología de 23 años que pronto sería conocido en todo el mundo como "Dany el Rojo". La reacción autoritaria de la Universidad y los ataques violentos de algunos grupos derechistas dio notoriedad a los "rabiosos" (como se les llamó desde un principio), y les granjeó popularidad. La detención de Cohn-Bendit y el allanamiento de su domicilio rebalsan el vaso, y empiezan amplias manifestaciones de apoyo, que son contestadas con el desalojo policial de la Facultad en Nanterre y algunas detenciones.

El viernes 3 de mayo se realiza una concentración en la Sorbona, en solidaridad con la situación en Nanterre. La policía cierra la Facultad, sin dejar entrar ni salir a nadie. Luego deja salir a la gente, prometiendo que no habrá detenciones, lo que no cumple. Los estudiantes que andan en el sector, y también simples transeúntes reaccionan ante la masiva y prepotente presencia policial, y el resto del día se suceden numerosas manifestaciones espontáneas. Al caer la noche la policía clausura la Sorbona y vigila las calles: cualquier estudiante es sospechoso. Hasta aquí las noticias informan sólo sobre "pequeños grupos de agitadores",y la izquierda tradicional -incluyendo al Partido Comunista y a su juventud- critica fuertemente a estos "grupúsculos exaltados". Los dirigentes estudiantiles se reunen y llaman al paro, teniendo como única exigencia la vuelta a la normalidad (liberación de los detenidos, reapertura de facultades, retiro policial).

El fin de semana del 4 y 5 de mayo, un tribunal condena a cuatro estudiantes a penas de prisión. Los estudiantes se organizan para la semana que vendrá.

El lunes 6 casi unánimemente los 600.000 estudiantes de Francia acatan el llamado a paro. Una comisión que debía juzgar a Cohn-Bendit y a otros se reserva su deliberación para el día siguiente, mientras 10.000 estudiantes marchan gritando "somos un grupúsculo", y organizan las primeras barricadas. La organización para el combate callejero funciona, y la policía se siente desbordada.

El martes 7 el gobierno comienza a preocuparse. Ya no habla de manifestación, sino de revuelta. Hay estado de sitio en el Barrio Latino. Las manifestaciones de solidaridad se multiplican, en el país y en el exterior. Las centrales obreras desconfían del movimiento, pese a que los sindicatos de base quieren solidarizar contra la represión.

El miércoles 8 la izquierda cambia de línea, ataca al gobierno e intenta tomar la dirección del movimiento, lo que es rechazado por los estudiantes, que lo juzgan oportunista.

El jueves 9 marca un punto de inflexión. Mientras el gobierno cree que la cosa va camino de calmarse, y planea reabrir lentamente las facultades, los diversos grupos estudiantiles se mantienen en conversaciones y reuniones. Pero pronto llega la tempestad, el viernes 10, con la toma de la facultad en Nanterre, y una amplia manifestación que levanta barricadas en el Barrio Latino. Esa noche hay una verdadera batalla campal. La "noche de las barricadas" conmueve al país por lo violento de la represión y lo heróico de la resistencia. Fue la chispa que desencadenó el movimiento popular. Balance: un millar de heridos, quinientos detenidos, 200 autos incendiados, el barrio arrasado.

El sábado 11, en respuesta a sus bases y a los estudiantes, las centrales obreras llaman a huelga para el día lunes. El gobierno intenta calmar los ánimos con algunas concesiones, pero fracasa. Los estudiantes se mantienen en asambleas permanentes.

El lunes 13, Francia conoce las mayores manifestaciones desde la Liberación del 45: más de un millón de franceses marchan por París: estudiantes, obreros, profesores, artistas... La policía desaparece de las calles.

Conscientes de que el futuro del movimiento pasa por el apoyo de los trabajadores, el martes 14 delegaciones de estudiantes parten a las fábricas. El miércoles 15 200 obreros jóvenes se encierran en la fábrica Renault, secuestrando a los directores, pasando la noche en el lugar. Al día siguiente la inmensa mayoría se pliega a la ocupación de la fábrica. Esta acción imprevista sorprende al estado mayor sindical. Los obreros pasan a la ofensiva, y la fábrica Renault, "la Nanterre obrera", se transforma en un símbolo del más vasto movimiento de huelga que haya conocido el país. En una semana y sin ninguna coordinación sindical, Francia queda absolutamente paralizada: diez millones de obreros se han lanzado a la huelga.

El movimiento, pese a estar centrado en París, se repite por toda Francia. Los eslóganes de los estudiantes empezaron a ser reemplazados por ataques directos a De Gaulle, y el gobierno temió por su permanencia. Varios políticos de izquierda, entre ellos Francois Miterrand, llaman a formar un gobierno alternativo, "ante la desaparición del estado". Pero comienza el fin del movimiento. El gobierno reacciona con energía, De Gaulle alerta al ejército, disuelve la Asamblea Nacional y llama a elecciones. Llegan las vacaciones, y el movimiento estudiantil pierde convocatoria en los meses que siguen (el Odeón y la Sorbona son desalojados a mediados de junio). Las elecciones le dan apoyo al gobierno: la mayoría se la juega por la estabilidad. Aún así, De Gaulle habría de marcharse un año después.

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Mayo de 1968: Seamos realistas, pidamos lo imposible



Si la revuelta del 68 fue una sorpresa para todos, incluso para sus gestores, es importante preguntarse por qué. Y la respuesta no está en los problemas de la administración universitaria, ni en el descontento de los obreros. Lo novedoso fueron las motivaciones de los protagonistas: el deseo de cambiar la forma de vivir en este mundo. Hacer una sociedad de personas libres y plenamente desarrolladas, una utopía que por primera vez (y hasta ahora única, salvo que se consideren las comunas de los hippies californianos) alcanzó resonancia como movimiento social. Si bien los discursos y las demandas hablaban de Vietnam, de la universidad, del antimperialismo, basta echar un vistazo a los graffitis y a las declaraciones de los dirigentes para ver que se apuntaba a un sueño fuertemente utópico, a una mutación casi en la forma de vivir en sociedad. Es poco probable que un movimiento como el del 68 se vuelva a repetir. Podrán haber rebeliones, podrán haber revoluciones, pero un movimiento cuya motivación sea al mismo tiempo "cambiar la vida", romper las fronteras entre el arte, la ciencias, la vida cotidiana, entre la política y el amor, entre el que trabaja y el que estudia, un movimiento que busque reclamar para el hombre todo aquello de lo que la sociedad lo ha ido despojando, y crear un sistema en que cada quien pueda desarrollarse de manera completa, en todas sus capacidades, con libertad y alegría... es dudoso que vuelva a verse. Porque las circunstancias excepcionales en las que se dio no se repetirán. Porque con su fracaso pocos están dispuestos a asociar un proyecto de reforma social con un sueño de cambio profundo de las relaciones humanas. Porque quedó en evidencia que la utopía estaba mucho, mucho más lejos de la realidad que lo que los más pesimistas habían supuesto.

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miércoles, 15 de agosto de 2007

Viaje al fin de la noche de Luis Ferdinad Celine

El libro es un viaje transcontinental a un ritmo salvaje y acelerado (deserción del ejército francés, éxodo por tierras africanas y descubrimiento de las infelicidades norteamericanas) de Ferdinand Bardamu, un estudiante parisino, de familia humilde, razonador, antipatriota, semianarquista que se alista como voluntario, imprevisiblemente, apenas suena el primer toque de clarín. Enviado al frente, en medio de esa carnicería mecanizada, comienza a envidiar la suerte de los caballos, que revientan como seres humanos pero sin frases altisonantes. Asi el Ferdinand de la novela experimenta la gran mentira de la guerra en carne propia. Protagonista, narrador y autor convergen en la misma persona, un hombre joven y escéptico que, sin saber por qué se alista en el Ejército para combatir contra los alemanes y comprueba que la guerra no tiene nada de heroico. Después de recibir una herida y una medalla, pasa por varios hospitales donde unos médicos astutos lo persuaden de volver cuanto antes «al ardiente cementerio del campo de batalla». Enfermo, deja el ejército, parte hacia una colonia africana donde se asquea de la bajeza humana, agotado por el calor y la malaria tropicales. En las colonias francesas descubre un mundo tan corrupto y deshumanizado que parecería inverosímil si no fuera porque era real. Después de haber entrado clandestinamente en América, trabaja en la Ford, y encuentra una fiel compañera en la persona de una prostituta (éstas son las páginas más tiernas del libro). De regreso a Francia, termina sus estudios de medicina, y ejerce como médico en un barrio miserable en el que sus enfermos hablan mal de él y casi nunca le pagan. Aparecen los Henrouille, proponiendo con sus planes el asesinato de la vieja rica. El ataque frustrado acaba en la ceguera castigo de Robinson, su oscuro amigo. Y en la huida a Toulouse. La vuelta a París es con un trabajo en un siquiátrico. De manera que el fin del viaje de Ferdinand es un manicomio en el que por fin, disfrutará de cierta tranquilidad y un buen pasar económico, pero Robinson, como una mala sombra, volverá a aparecer en su vida y será asesinado por su prometida, a la que Ferdinand se había cepillado alegremente. Viaje al fin de la noche es una novela escrita al mismo tiempo con pasión arrasadora y rabia lúcida en la que Cèline nos muestra con crudeza la realidad que le rodeaba, sin compasión. A lo largo de cientos de páginas, descubrimos el día a día de Ferdinand Bardamu: un rara avis que deambula por medio mundo sin llegar a ninguna parte. Ferdinand Bardamu es un héroe desilusionado y castigado que vive experiencias extremas, siempre al borde del abismo: herido en la Primera Guerra mundial, enamorado de una prostituta sin futuro, víctima de un trabajo embrutecedor en las colonias francesas en África, perseguidor del "sueño americano" que no se parece al del publicitado mito. Cèline es un viajero observador, cáustico y sin compasión que escribe un libro autobiográfico, marcado por una prosa ácida y agresiva. Desde el punto de vista técnico, Céline no se complica. La novela es más bien un diario, escrito por tanto, en primera persona. A pesar de que el personaje se llame Bardamu, sabemos que es Céline. Es casi una autobiografía, donde el autor no tiene que inventar tramas, dramas o hilos argumentales. Se trata de la tarea tan sencillamente compleja de narrar la vida, su vida. Sin embargo, Céline es mucho más ordenado de lo que parece. Basta tomar una lupa y fijarse en su prosa para comprobar, como mantiene una estructura narrativa más organizada de lo que a priori creemos. De esta forma el autor fue creando a lo largo de su obra un universo tragicómico y delirante, a la vez mezcla de experiencias propias y ficticias, usando un estilo telegráfico, rebosante de molestos puntos suspensivos que cortan el hilo del discurso lógico y obligan al lector a un ímprobo esfuerzo para enterarse de algo de lo que le están contando. Ya catapultado al éxito, indignado con los empresarios judíos que se niegan a estrenarle un ballet, comienza a gestar un antisemitismo que tiene una primera manifestación en 'Bagatelas para una masacre'. (1937), a la que seguirán varias obras menores, siempre nacidas de su odio a los hebreos. Los puntos de vista exacerbados de Céline, y sus escritos antisemitas de fines de los años treinta, hicieron que se le acusara de colaboracionismo con los nazis. Debido a ello, Celine estuvo exiliado en Alemania y Dinamarca en 1944. Después de la caída del régimen de Vichy, la vida de Céline será una sucesión de sufrimientos que parecen copiados de sus propias novelas. Y parece confirmarse que la vida imita al arte hasta en sus aspectos más desgarradores. En 1944, Céline se retira de Francia junto con las tropas alemanas. Hace una escala en Alemania, donde paradójicamente sus libros están prohibidos. Condenado en su país busca refugio en la neutral Dinamarca, donde asimismo se chupó un año de cárcel. Indultado en el 51, volvió a casa para acabar su obra en el ostracismo. Finalmente, muere casi olvidado, un primero de julio de 1961.

Para descargar el archivo de audio de esta obra clikear aquí.

Para escucharla on line:



Documental sobre Louis Ferdinand Céline:

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martes, 14 de agosto de 2007

Yonqui de William Burroughs

“Yonqui” sigue siendo uno de los mejores retratos que se han escrito del adicto. Su lectura, que aún estremece, resulta bastante fácil y requiere una mínima atención. La historia ha demostrado que es autobiográfica. "Yonqui" es una mirada dentro del universo de las drogas, un pequeño atisbo dentro de ese submundo en los EEUU durante los años cincuenta. Es un impresionante testimonio sobre su experiencia con la heroína y no ahorra detalles, siempre narrados con un estilo frío, cortante y distanciado muy característico de él -y de la novela negra, donde declaró haberse inspirado-. De la mano de un personaje anónimo Burroughs nos muestra las vidas desesperanzadas y sin objetivos de un puñado de adictos, personas que hubieran podido llevar una vida "normal" pero que escogieron un camino más tortuoso. Burroughs se limita a contar de modo desganado la historia de esos personajes bastante anodinos. Y es que la droga, en palabras de Burroughs "no proporciona alegría ni bienestar, es una manera de vivir". Burroughs empieza su adicción durante la 2ª Guerra Mundial a base de morfina y opiáceos de farmacia y progresivamente comienza a recurrir a heroína adulterada del mercado callejero, con un precio considerablemente mayor. La novela retrata la cotidianidad del adicto y la lucha constante contra las resistencias de los médicos y farmacéuticos a dispensar narcóticos (algo impensable tan sólo veinte años antes, cuando estos mismos profesionales eran el principal grupo social de adictos y/o difusores de la adicción yatrogénica). “Yonqui” se publicó en 1953, gracias a los buenos oficios de Allen Ginsberg, que se paseó con el manuscrito bajo el brazo por diversas editoriales hasta dar con Carl Solomon, un editor más valiente -y más desesperado- que otros, y que años después confesó que era tal el terror que le daba trabajar con semejante material que estuvo a punto de sufrir un colapso. Y así fue como apareció uno de los libros míticos de la literatura norteamericana, pero también uno de los más prohibidos y subterráneos, en una editorial marginal, bajo el pseudónimo de William Lee. La conmoción que provocó su dura temática llegó incluso a superar sus expectativas. Burroughs era entonces un perfecto desconocido y la verdad es que con "Yonqui" escogió la manera más rápida de llamar la atención, ganándose casi al instante fama de escritor "maldito". Nacido en Saint-Louis el 5 de febrero de 1914, en el seno de una familia acaudalada, se educó en los mismos centros que la elite blanca, anglosajona y protestante que dirige Estados Unidos. A tenor de aquellos años, nadie hubiera dicho que estaba llamado a presidir el panorama contracultural de la segunda mitad del siglo XX. Graduado en Literatura Inglesa en Harvard (1936), marcha a Viena a estudiar Medicina, para volver con posterioridad a Harvard, esta vez para seguir un curso de Antropología. Desde muy joven se había ido formando gracias a su condición de rata de biblioteca y su esmerada educación burguesa (su abuelo fue el fundador de una famosa marca de calculadoras, posteriormente absorbida por IBM). Se casa con una judía alemana para librarla de los nazis y emprende un viaje por toda Europa. Trabaja de redactor de un periódico en St. Louis y a partir de 1938 se traslada a Chicago, donde ejercerá de exterminador de cucarachas. Durante su estancia en Chicago desde 1938 hasta 1943 se introduce en el mundo del hampa y la delincuencia, condicionado por su incipiente adicción a la morfina. En 1943 se instala en Nueva York, conoce a Herbert Huncke, uno de los “héroes” suburbanos retratados por los escritores de la generación beat y heroinómano prototípico. También en esa época conoce a Allen Ginsberg y Jack Kerouac. En el año 1945, a pesar de su homosexualidad, se casa con una mujer llamada Joan y compra una granja en Texas. Dos años después se traslada a Nueva Orleáns, donde comienza a tener problemas con la policía, ya que la situación legal es cada vez más difícil para los morfinómanos, por lo que huye a Méjico en 1949, donde escribe sus dos primeras novelas: “Yonqui” y “Marica”. En su debut como escritor, utiliza un estilo mucho más conciso y aséptico que en la mayor parte de sus obras posteriores otorgando prioridad a la historia más que a la forma literaria, construyendo una narración desprovista de todo elemento accesorio, casi minimal. Poco después de terminar “Yonqui”, escribe “Marica”, utilizando el mismo estilo simple y conciso. Esta será su novela más sentimental, ya que trata de sus diversas relaciones amorosas y sexuales durante su estancia en Méjico y Panamá. En ella queda claro que su matrimonio con Joan, a pesar de los hijos en común, es más una cuestión de amistad que de amor, ya que su condición de homosexual lo lleva a acumular jóvenes amantes masculinos, a menudo interesados por el dinero que esperan sacarle al “gringo”. En Méjico, cuando cree haber encontrado por fin su asentamiento ideal (le fascina la extrema libertad y el mundo onírico que se vive allí, amén de la facilidad con que puede comprar morfina) sucede un accidente que marcará su destino como escritor: su mujer muere tras recibir un disparo del propio Burroughs mientras realizaban prácticas de tiro a lo Guillermo Tell en estado ebrio. Este trágico suceso lo llevará a embarcarse en una expedición antropológica a Panamá, que después continuará en solitario por Colombia, Ecuador y Perú, en busca del yagé , un poderoso vegetal alucinógeno utilizado por diversas tribus latinoamericanas. Regresa a Nueva York en 1953 para asistir como padrino al nacimiento incipiente de la “Beat generation”. En 1954 se marcha a vivir a Tánger a causa de sus problemas con la justicia estadounidense, allí residirá hasta 1958. Estos años serán los más duros y dramáticos de su vida, a causa de su adicción cada vez mayor a la heroína. Durante este período no es capaz de escribir más que pequeños fragmentos inconexos, algunos de ellos incorporados después a su novela “El almuerzo desnudo”, que describe su vida en esta época. Tras numerosos intentos de desintoxicación, en 1956 se somete al revolucionario tratamiento de apomorfina del doctor John Dent en una clínica de Londres, con resultados positivos que le permitirán retomar enérgicamente su labor literaria. En 1960 se traslada a Londres, aunque con esporádicas estancias en París y Tánger. En 1965 reside en el mítico Hotel Chelsea de Nueva York, con diversos músicos y artistas de la nueva generación hippie, conoce a muchos representantes de la pintura y poesía de la década de los sesenta. Poco después regresa a Londres, donde residirá hasta 1974, fecha de su definitivo regreso a EEUU. Desde finales de los ochenta hasta su muerte en 1997, Burroughs publicó una enorme cantidad de novelas pero, sobretodo dedicó sus esfuerzos a la pintura, la música y el cine, grabando infinidad de discos. En definitiva, al final de su vida, el escritor maldito se convirtió en una especie de icono mediático.

Para bajar el audio de esta obra clikear aquí.

Para escuchar su lectura on line:

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Mujeres de Charles Bukowski

“Mujeres” es una de las más aclamadas novelas de Bukowski. Es una obra acerca del amor. Aunque su génesis se halle en la perversa cabeza de Charles Bukowski y aunque cada página de la novela original esté empapada de alcohol, disputas de remolienda y chicas malas para un chico aún más malo. En “Mujeres”, su alter ego Henry Chinaski, el `viejo indecente´, un perdedor nato, se encuentra a los cincuenta años con una creciente reputación literaria, algún dinero en el banco y mujeres: montañas de mujeres. Se le ofrecen en los recitales de poesía, le escriben cartas procaces, le telefonean sin cesar. Y Chinaski las quiere todas, quiere desquitarse de sus largos años de forzadas abstinencias. Y a la vez, este gigantesco maratón sexual es un proceso de aprendizaje, de conocimiento, en el que Bukowski no escatima sarcásticas observaciones sobre sí mismo. El relato describe incontables borracheras mientras cuatro chicas recorren la geografía de la vida bohemia de Henry Chinaski. Lydia, la bipolar favorita de Buko, DeeDee la incondicional, Cecilia la novia del mejor amigo y Tanya la nínfula deseosa y deseable que recrean los mejores párrafos de la mejor novela de Bukowski. Charles era hijo de un militar americano y una guapa alemana y siempre ha estado patente en sus relatos el odio hacia su padre por su carácter extremadamente abusivo y violento y su indiferencia hacia su madre que siempre fue esclava sumisa de su padre. Su desarrollo en la etapa adolescente se vio fuertemente afectado por el acné vulgaris que contrajo y que le hizo hacerse aún más huraño y violento de lo que había sido de pequeño. Su siguiente etapa (después de un intento fallido en la escuela de periodismo) fueron diez años en los que intentó convertirse en escritor en Los Ángeles, pero más bien lo que consiguió fue alcoholizarse totalmente y adquirir ese porte de vagabundo con clase que le hizo famoso. En estos años pasó por innumerables empleos que no le duraban más de unas horas e incluso se dedicó a boxear aprovechando las tablas que había adquirido peleándose con todo tipo de personajes en los bares que tanto frecuentaba. Esta etapa terminó con su ingreso en un hospital de la beneficencia con el hígado totalmente ulcerado y los intestinos reventados literalmente de tanto beber, en 1954. Los médicos le dieron por acabado y le ingresaron en una sala donde estaban todo este tipo de pacientes, y donde las enfermeras hacían viajes cada diez minutos para recoger los cadáveres de los que hace un momento eran pacientes, pero inexplicablemente Bukowski revivió y con más fuerza que nunca. Por último tenemos al Bukowski rico y famoso, el más depravado de todos. En los sesenta la generación Beat vio en él un puntal estable al que agarrarse con fuerza y un ídolo bibliográfico al que admirar, y de hecho Buk vendió más de un millón de ejemplares de sus libros en un año. Pero la fama lo único que hizo fue potenciar aún más la personalidad que le había llevado a ser esa especie de estrella del rock escritor. Como detalle se puede señalar que en sus recitales de poesía había tanta gente como en los conciertos de rock y la gente tenía una actitud muy similar, todos bebían, fumaban y voceaban al ver a su ídolo recitar sus obras con una caja de cervezas al lado que siempre terminaba vacía al final de la lectura. Buk aprovechó aquella época para saciar ese deseo sexual que siempre acompañaba a sus obras y empezó a tocar la parte erótica de sus relatos con más intensidad. El sexo siempre fue muy importante en la vida de Buk y el siempre se sintió traumatizado con sus experiencias con las mujeres, que siempre acababan siendo catastróficas, especialmente en el caso con su primera mujer, que murió con él durante uno de sus maratones de alcoholismo. La obra de "Buko" está orientada hacia un enfoque minimalista, técnica narrativa escueta y directa, carente de adornos estilísticos, frases y párrafos cortos, sin esmerada ortografía, pocos personajes, poca acción, de tono apagado y lineal, sin movimiento, intriga ni trama. En conclusión, Charles Bukowski ha sido uno de los autores más importantes de la literatura del siglo XX, y es que este escritor pasó de ser un borracho al que nadie quería tener cerca y que vivía como un vagabundo en Los Ángeles a ser un ídolo de masas (cosa rara en un escritor) admirado por los intelectuales, por las clases populares y por muchos artistas que cada año le rinden homenaje en sus propias obras.


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Para escuchar la lectura on line:


Link de la descarga del audiolibro: http://www.megaupload.com/?d=HY0K3SKJ

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