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sábado, 26 de marzo de 2011

Rembrandt de Alexander Korda (1936)




En el siglo XVII, Flandes era una potencia mundial. Sus barcos surcaban todos los mares, pero su principal orgullo lo cifraba en un hombre, que vivía en la ciudad de Amsterdam, el maestro Rembrandt van Rijn (Charles Laughton). Cuarto hijo de un molinero, el joven artista nacido en Leiden abandona sus estudios para dedicarse de lleno a la pintura. Sus obras primerizas destacan por los cuidadosos efectos de la luz. Sus colegas de Amsterdam le animan a trasladarse definitivamente a la ciudad. Por su estudio empezaron a desfilar los principales personajes de su época y discípulos suyos fueron algunos de los mejores pintores europeos. Casado con Hendrickje Stoffels (Elsa Lanchester), enviudó muy joven y en 1642 se enfrentó a la Guardia Noble de la Casa de Orange, reinante en Holanda, al pintar un lienzo que molestó profundamente a sus protagonistas. Esta actitud crítica, esta independencia de criterio, le acarrearon numerosos sinsabores. El gran actor Charles Laughton se mete en la piel del genial pintor holandés Rembrandt van Rijn, en esta lujosa producción británica dirigida por Alexander Korda. La actriz Elsa Lanchester, casada con Laughton, prolonga esta relación en la pantalla dando vida a la esposa del pintor. En Amsterdam, en la primera mitad del siglo XVII, Rembrandt Harmensz van Rijn despunta por encima de todos. Sin embargo, la luz de su estrella empezará a disminuir de intensidad con la muerte de su idolatrada y adinerada mujer, Saskia. Alexander Korda, se embarcó, junto con el flemático Charles Laughton, en la apasionante vida del genial pintor holandés, contemporáneo de Vermeer. Korda concluye un biopic sobrio, pero a la vez completo, del tan autorretratado pintor. La aportación de Laughton, en este caso, es incalculable, no ya sólo por su vis dramática, sino también por el extraordinario parecido físico del actor inglés con el propio Rembrandt. El planteamiento de Korda, a partir de un guión de Carl Zuckmayer, se centra en la vida más emocional de Rembrandt, dando unas mínimas pinceladas de los episodios más notables de quien fue hijo de un molinero de Leyden, todo ello con una recreación muy fidedigna del paisaje holandés, merced a unos extraordinarios decorados. No habría de echarse en falta una perspectiva más artística en la película ya que, como suele ser habitual en todo creador, la parte afectiva de Rembrandt influyó sobremanera en su técnica pictórica. Conociendo aquélla se deduce ésta. En este sentido, el único cuadro que se le permite apreciar al espectador es "La ronda de noche", en el que el cambio de su estilo, consecuencia de la muerte de Saskia, hace que sus admiradores le empiecen a dar la espalda. La química que pudiera brotar de "Rembrandt" habría que achacarla a la intervención de Elsa Lanchester en su papel de Hendrickje Stoffels. No en vano, una de las mejores secuencias hay que encontrarla en el segundo, definitivo y romántico posado de la excomulgada Hendrickje para su queridísimo Rembrandt.

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