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jueves, 24 de mayo de 2012

Esperando a Godot de Samuel Beckett por Michael Lindsay-Hogg (2001)



La acción transcurre en el campo, en un camino, al lado de un árbol, durante dos tardes. Aparecen dos vagabundos: Vladimir (también llamado "Didi") y Estragon (también llamado "Gogo") que esperan, en vano, a un tal Godot, al que no conocen de nada y con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. Durante la aburrida espera, Estragon trata de persuadir a Vladimir de irse lejos o suicidarse, pero al final no hacen nada mas que pasar el tiempo conversando y a veces discutiendo. Entonces aparecen Pozzo y Lucky, que lleva una soga al cuello y es maltratado, continuamente por Pozzo. Lucky no se queja, porque prefiere ser mandado a tener que pensar por él mismo lo que tiene que hacer. Esta situación horroriza a Vladimir y a Estragon. Pozzo, quien afirma ser el dueño de la tierra donde se encuentran, se sienta para darse un festín de pollo, y más tarde tira los huesos a los dos vagabundos. Los entretiene haciendo a Lucky bailar animadamente, y entonces este les da un sermón improvisado sobre las teorías del Obispo Berkeley. Tras la partida de Pozzo y Lucky, un niño llega con un mensaje de Godot, aparentemente: no vendrá hoy, pero vendrá mañana por la tarde. El muchacho también confiesa que Godot pega a su hermano y que él y su hermano duermen en la buhardilla de un granero. Bruscamente oscurece y sale la luna. La primera jornada de espera ha terminado. El segundo acto mantiene una simetría respecto al acto anterior, de espacio, de tiempo, de los momentos en que aparecen los personajes y sus diálogos pero cuando Pozzo y Lucky llegan, Pozzo se ha vuelto inexplicablemente ciego y Lucky se ha quedado mudo. Asi, Pozzo, el maestro autoritario que, en el primer acto, llevaba a su sirviente, Lucky, para venderlo en el mercado, reaparece, en el segundo acto, dependiendo de Lucky. Y Lucky, quien después de haber sido capaz de recitar un sermón medieval en el primer acto, se muestra en el segundo, completamente idiota. Finalmente, el niño vuelve a aparecer afirmando que no es el mismo niño que el día anterior había traído el mensaje, y dice que Godot definitivamente no va a acudir. Entonces, Vladimir y Estragon vuelven a plantearse la posibilidad del suicidio en el árbol (un sauce). Didí y Gogó tratan de ahorcarse, pero renuncian. Cae el telón.

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